Aguarrás....
...hay tres rosas sobre el lienzo central. De entre sus pétalos surgen alas cerúleas que se desdibujan sobre el ocre rasgado de un fondo incierto, derramado sobre los nudos de lino, entre las hebras de un pincel seco. El sembrador de alas. Así he titulado este tríptico. Soterrados, envueltos en la placenta de una tierra fresca y profunda, duermen brotes de la misma flor, buscando la luz sus tallos... raíces ascendentes que surgen del sustrato en forma de estilizados armazones de pulidos vástagos. Como los soñó Leonardo: alas que nunca volaron.
...tres telas tensadas sobre bastidores. Dos surcos oscuros separan las piezas en los flancos, sin dividirlas, complementándolas. En el centro, las flores aladas. A la izquierda, sobre el paisaje que unifica el cuadro, tres conchas de nautilus navegan en diagonal, surcando el mismo celeste cerúleo, sobre letras ancladas y números presos en un cartón que decide la suerte. Sobre la herrumbre de una vieja llave que brota de la tierra. A la izquierda, enormes engranajes escapados de un reloj imposible, descienden engarzados hasta hundir sus dientes de acero en un raso sembrado de máquinas olvidadas, arañadas por gruesos brochazos de verde vejiga, de sienas tostados, de ocres oscuros...
...un nuevo cuadro que escapará hasta una pared sin nombre. Otro pedazo arrancado de mi propia carne, que brotará de nuevo como esas rosas aladas que me visitan como aves de paso.
No se porqué te cuento esto. Ni siquiera sé si te lo estoy contando.
Unos lo llaman ego, otros talento. Puede que sea locura, simple desvarío, pobre estulticia.
Yo lo llamo necesidad.


4 Comments:
At 20 de septiembre de 2004 a las 16:55,
Cati said…
sera ,por compartir?
At 21 de septiembre de 2004 a las 2:54,
Rojo said…
¿"Cerúleo" dos veces? Habrá que regalarte una lima por tu santo (lo repelente que puedo llegar a ser...). Por cierto, estoy con Mit, ajustaré mi ventana...
At 26 de septiembre de 2004 a las 21:14,
Anónimo said…
Acerca de rosas tengo un recuerdo...
"Sólo una vez le regaló flores. Fue al principio. Las trajo dentro de la maleta y se las ofreció con un gesto tímido. Ella las recibió sonriendo, mirándolo a él y sonriendo. Nunca se deshizo de ellas, y cuando empezaron a arrugarse, las colgó y las dejó secar para seguir mirándolas.
Las rosas aún están ahí, en el jarrón. Adquirieron un tono tostado al secarse. Las hojas no cambiaron tanto. Se oscurecieron un poco nada más. Y allí las tiene, sobre el mueble en el rincón de la pared. Rosas blancas."
At 21 de octubre de 2004 a las 16:38,
Anónimo said…
... "hostes vingueren..." como decimos en Cataluña... (Huespedes vendrán...).
De cuatro invitados, dos te capan líneas... vaya.
A mi me gusta leer, aunque se repitan términos. Me gusta que digas cerúleo dos veces. Hasta podrías una tercera o cuarta vez más. ¿Qué pasa? Cerúleo, cerúleo y cerúleo.
Si escribes por necesidad, te leeré pensando que la necesidad no es que te lean, sino necesidad de escribir.
(Tres veces necesidad. Me encanta!.)
Publicar un comentario
<< Home